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¿Cuántas veces hemos escuchado que comer fruta por la noche engorda o que un pomelo en ayunas ayuda a quemar las grasas? 

 
La mayoría de los planes dietéticos de adelgazamiento están rodeados de mitos y quimeras. Se habla tanto que muchas veces nos cuesta diferenciar la realidad de la ficción. Tanto los mitos alimentarios como los malos hábitos juegan un papel muy importante en nuestro objetivo. En este artículo hablaremos de los mitos más comunes y haremos mención al único truco para adelgazar. 

Mito 1: Saltarse las comidas adelgaza 

No necesitamos morirnos de hambre para perder peso. Incluso tomando 2 colaciones entre las comidas principales (desayuno, almuerzo y cena) conseguiremos comer menos y así evitaremos los atracones. De hecho, es recomendable realizar 5 comidas diarias, espaciadas y en pequeñas porciones pero suficientes para cubrir las necesidades nutricionales diarias, en lugar de ingerir todas las calóricas de una sola vez. Si reducimos demasiado la ingesta de alimentos, nuestro organismo entra en modo «reserva», el gasto energético disminuye (quemando menos calorías) por lo que será más difícil perder peso.  

Mito 2: No comas pan, pasta o arroz que engordan  

Las harinas con las que elaboran estos productos son a base de granos de trigo, arroz, avena, millo, cebada u otros cereales. Son una fuente importante de energía, vitaminas, minerales y fibra. Lo que si debemos plantearnos es «¿Qué tipo de harina debo elegir?». Las podemos clasificar en:  Harinas integrales. Contienen el grano entero, el salvado, el germen y el endospermo por lo tanto son ricas en vitaminas y fibra, que aumenta la sensación de saciedad.  Harinas refinadas. No contienen salvado y ni germen. Cuentan con una textura más fina y mejora su vida útil, pero carecen de fibra dietética, hierro y vitamina B. 
 
Las personas que sustituyen las harinas refinadas por las integrales como parte de una dieta saludable, pueden reducir sus posibilidades de desarrollar algunas enfermedades crónicas como la obesidad o la diabetes II. Deben inclinarse por consumir alimentos 100% integral en lugar de refinados.   

Mito 3: Si haces deporte todo vale 

Muchas veces hemos escuchado «Como hago ejercicio, me puedo saltar la dieta». Aunque realizar actividad física a diario es un hábito saludable, beneficioso y necesario para mantener una buena condición física y de salud, solo con ello no conseguiremos bajar de peso. El ejercicio nos ayudará a aumentar la masa muscular, a mejorar el equilibrio emocional y nuestro descanso, pero no funcionará para compensar las ingestas desmedidas.  
 
«Hoy estuve en la cinta de correr una hora, esta noche ceno lo que no he comido en toda la semana» 
 

Mito 4: No comas fruta por la noche 

Les voy a dar una buena noticia. Este mito es falso y está muy extendido. La fruta tiene que formar parte de una dieta saludable y no importa en qué momento del día se coma, sino qué cantidad se debe comer. Además, se recomienda una ingesta de unas 3 piezas al día en prevención de enfermedades crónicas, así como para prevenir carencias de vitaminas, minerales y fibra. 
 

Mito 5: Los jugos de frutas son más saludable que los refrescos  

Hemos crecido creyendo que los jugos de frutas comerciales son más saludables que los refrescos. Sin embargo, esto no es cierto, ya que contienen cantidades similares de azúcares. Los jugos contienen fructosa, glucosa y azúcar común, mientras que los refrescos, contienen glucosa y fructosa (jarabe de maíz de alta fructosa) metabolizándose ambos de la misma forma, a diferencia de estos últimos, que contienen conservantes y colorantes. Por esta razón no cabe duda de que la mejor bebida es el agua, además no contiene calorías y no engorda. Es recomendable tomar entre 6 u 8 vasos al día. 

Mito 6: Los alimentos light son la mejor opción 

Los alimentos etiquetados como light deben tener una reducción como mínimo de un 30% del contenido calórico en comparación con la porción del alimento original, aun así no están exentos de calorías y no todos cumplen estos requisitos. Hay que ser cauteloso, leer el etiquetado y compararlo con el producto original. No siempre es la mejor opción. 

Mito 7. Zumos o licuados detox 

Actualmente esta dieta «eliminador de toxinas» cuenta con muchos simpatizantes porque se obtienen resultados visibles a corto plazo, disminuye nuestro volumen y peso corporal por la pérdida de masa muscular (ausencia de proteínas) y agua, pero no de grasa. Se trata de una dieta hipocalórica con pérdidas de nutrientes/calorías necesarias para nuestro cuerpo en la que nuestra salud se ve comprometida a corto plazo. Es muy importantes comer frutas y verduras en su 
forma sólida (enteras) ya que son más saludables, nutritivas y nos aportan una cantidad significativa de fibra dietética, favoreciendo la absorción de azúcares y el funcionamiento digestivo. Además hay que contemplar que cuando consumimos los alimentos en jugos o licuados suele haber mucha más cantidad de la que te comerías en forma sólida y una caloría es una caloría, independientemente de su origen. 

Mito 8. Alimentos quemagrasa  

No existe información relevante que avale que existen alimentos que puedan aumentar la tasa metabólica, haciendo que se quemen calorías de forma significativa, pero si es cierto que algunos alimentos ofrecen cualidades beneficiosas para la salud.  
 
El único truco para quitarnos esos kilos que no sobran de forma saludable, y que se mantenga en el tiempo pasaría por realizar ejercicio físico a diario, llevar una dieta equilibrada, y adoptar hábitos saludables. De esta forma conseguiremos la deseada meta de «ADELGAZAR DE FORMA SALUDABLE». 
 
Hay que señalar que existen otros factores que pueden interferir en la pérdida de peso, como las alteraciones metabólicas no diagnosticadas, desequilibrio emocional, y la falta de sueño. 
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